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por Mercè Molist 27/01/04
EL "SOFTWARE" LIBRE INSPIRA EL MOVIMIENTO DEL "HARDWARE" ABIERTO
En los últimos años ha aparecido lentamente un
nuevo concepto: el "Open Hardware", primo hermano del "software"
libre. Consiste en crear y compartir diseños de equipos informáticos, desde chips hasta
baterías, y programas relacionados con ellos, como los "drivers". Su máximo
exponente son los aficionados que, con un pote de fabada y un esquema sacado de Internet, construyen antenas para sus redes inalámbricas. Recientemente, el grupo
OpenCores presentaban algo más complejo: todo un microprocesador de diseño
abierto.
El "Open Hardware" es un movimiento aún minoritario que no se espera tenga a
medio plazo el alcance popular del "software" libre porque, mientras es fácil bajarse un
programa de Internet, lo es menos encontrar a alguien que sepa fabricar un chip, por muchos esquemas libres que le den.
Además, el mundo del "hardware" está plagado de patentes. Pero, aunque su introducción es
lenta, los interesados son cada vez más y aseguran que es beneficioso para las empresas.
Según las FAQ del proyecto OpenCores, "existe "hardware" abierto y no abierto, pero la
tendencia es a limitar cada vez más esta apertura, restringiendo la
libertad de los diseñadores, para crear o implementar sus propios diseños, y la de los programadores, para
escribir programas que funcionen en cualquier equipo. Un "hardware" realmente abierto debe ofrecer información de
cómo se usa, su diseño debe ser libre en el mismo sentido que el "software" libre y las herramientas para
diseñarlo también".
Un problema importante de la comunidad de "software" libre es el
"hardware" cerrado, propiciado por la alianza "Trusted Computing", de Microsoft, Intel, IBM y
otros, que quiere modificar la arquitectura de los ordenadores para que se ejecute en ellos sólo "software" certificado por la industria,
dejando fuera los programas libres. Como contraataque, la Free Software Foundation,
Debian y FreeBSD han creado el "Open Hardware Certification", un programa que avala que un
equipo es abierto, en el sentido que documenta ámpliamente la programación de sus "drivers", para que puedan funcionar con "software"
libre.
Pero el movimiento "Open Hardware" quiere más: crear
una gran librería accesible para todo el mundo, con diseños de procesadores,
controladores de memoria, periféricos, placas madre, etc, que ayudaría a las compañías a
reducir millones en trabajos de diseño redundantes. Rudolf Usselmann, de
OpenCores, explica: "Sabemos que el "hardware" no va a ser nunca realmente libre, pero sí
puede ser más barato y de mejor calidad".

La idea no es nueva: a finales de los setenta, era imposible tener un ordenador personal si no se
lo montaba uno mismo, con los "kits" que distribuían las revistas de electrónica; los
pecés de IBM se hicieron populares por su condición de equipos abiertos, que permitía
que cualquier empresa pudiese crear programas compatibles con ellos; la arquitectura de los microprocesadores
SPARC también es abierta. Pero estos proyectos no usaban una licencia libre, algo que sí
hacen los actuales: el microcontrolador uClinux,
el procesador LEON, el proyecto de
placas madre OpenPPC; Freedom CPU, que desarrolla "programas
núcleo", o LART,
un pequeño pero completo ordenador.

En enero, Damjan Lampret, fundador del proyecto OpenCores,
presentaba a la industria del "hardware" de California su última creación: un procesador integrado cuyos
planos son enteramente libres. Lampert animó a la industria a incorporar diseños abiertos,
con el fin de "ahorrar tiempo y dinero en investigación y desarrollo". Un representante de
Intel recordó en la reunión que sus procesadores son mucho más complejos (160 MHz
de OpenCores frente a los 3,2GHz de un Pentium) y añadió: "Hay aproximadamente 100.000 patentes en
una CPU actual. Les será difícil construir un chip de diseño completamente libre".

Pero algunos fabricantes ya han empezado a crear tecnología a partir de diseños abiertos, como
Flextronics, que construye tarjetas con procesadores libres. En la web de OpenCores
explican: "El "open hardware" ayudará a las compañías a incrementar sus beneficios porque
mejora la fiabilidad del producto y su soporte, es más cercano a las necesidades de los clientes,
mejora la distribución de los diseños, que pueden usarse más de una vez, y es más seguro".
En 1999, el fundador del movimiento de programas libres, Richard Stallman, daba un
frío recibimiento al "open hardware": "No veo un imperativo social para el "hardware" libre como lo
veo para los programas: es mucho más difícil copiar "hardware", parecido a quien copiaba libros hace 50
años. Además, los programas del "hardware" pueden llevar licencia libre, pero los circuitos no, porque no
pueden tener ningún tipo de "copyright"".
Algunos técnicos tampoco lo ven claro, como explican en el weblog Libertonia: "Si te olvidas de abrir una pista, tienes que
tirar a la basura toda la placa. Además, la diferencia entre tener un sistema operativo libre completo y un
ordenador libre completo es abismal. En el primer caso, basta con copiar el código e instalarlo. En el segundo,
habría que comprar millones de componentes y placas vírgenes, y crear los microprocesadores requiere una
maquinaria que no todos tenemos en casa".
El consultor Xavier Caballé aclara:
"La cuestión no es tanto que sea el usuario quien tenga la información necesaria para hacer
modificaciones sinó evitar la existencia de unos dispositivos sobre los que no tiene
ningún control y están constreñidos a un número reducido de fabricantes.
Precisamente, el movimiento del "sofware" libre empezó cuando vieron la imposibilidad de acceder a las
especificaciones de un "hardware" concreto, en aquel caso, una impresora del Massachusetts Institute of
Technology".
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*Imágenes añadidas por maty

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